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Al
bacará se juega con una baraja francesa. Se reparten
dos manos, una al jugador y otra al banquero, que
contienen de dos a tres naipes. En caso de que las
dos primeras cartas del jugador o del banquero
tengan un valor igual o inferior a cinco, se
repartirá una tercera.
La
mano ganadora será aquella que más se acerque a
nueve. El valor de una mano se obtiene al sumar el
valor de cada una de las cartas. Así, los ases valen
uno, mientras que las figuras y los dieces no poseen
valor y, por lo tanto, no inciden en el recuento
final de la mano. Las demás cartas poseen el valor
que representan (es decir: 2 = 2, 3 = 3, 4 = 4,
etc.).
Si el
valor de una mano de bacará es mayor que nueve, se
considerarán sólo las unidades como parte del total.
Así, si una mano contiene un ocho de tréboles y un
siete de diamantes, su valor será 15. En este caso,
no se tendrán en cuenta las decenas de ese total y
se le dará un valor de 5. De igual modo, si el valor
total de las cartas fuera 20, no se tendrían en
cuenta las dos decenas, con lo que la mano valdría
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